¿A dónde fueron a parar?

Jeremías Brafett Jhonson jbrafet@gmail.com

Que una persona desaparezca sin que sus familiares y allegados conozcan su paradero y sin que las autoridades hayan podido explicar tal cosa, constituye una realidad que no logra ocupar ni uno de los muebles de cerebro alguno.

Tal es el caso de cada uno de los que están en una enorme lista que presenta el periódico El Listín Diario, en un documental que a cualquiera hace llorar.

Solo por citar algunos de esos nombres: Aurora A. Marmolejos, desaparecida en 7-12-2001; Juan Alfredo Lora, perdido desde 28-07-2012; la niña Yodalis Luciano, quien no ha sido vista desde 6-10-2015; José Modesto y Yerry Carrión, dos amigos que desaparecieron el 23-3-2017; Juan Almonte Herrera, de quien nada se sabe desde 28-09-2000; Edgar Báez y Leticia Boitel, una pareja que se perdió en 15-09-2002 y Rosa María Mora, cuyo paradero se desconoce desde 23-11-2017.

La tristeza es tan grande que esta semana ya la prensa dio cuenta de que el esposo de la señora Rosa maría Mora se habría suicidado, siendo esto solamente un botón para ilustrar el dolor que embarga a cualquier familia cuyo ser querido un buen día simplemente desapareció.

¿Cómo puede perderse una persona en este pedacito de tierra? ¿Dónde puede ir alguien en este tiempo sin que alguna cámara lo esté mirando? ¿Qué cerebro ha de asimilar el hecho de que una persona desaparezca, aparentemente para siempre, sin que alguna mano o talvez alguna mente haya intervenido?

Sinceramente, resulta lastimeramente escabroso el tema, pues, por un lado, están las familias que no encuentran consuelo, por otro, las autoridades que no parecen encontrar respuesta y, por otra parte, el reinado de la idea de que cualquier ciudadano puede un día salir de su casa y nunca regresar.

Solo podemos rogar a Dios por su intervención, a fin de que estas familias encuentren respuesta a su situación. Queda también pedir a la divinidad que proporcione fuerzas y recursos para poder seguir en busca de esas personas.

2 comentarios

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2 Comentarios

  • Gisselle
    30 octubre 2020, 9:46 pm

    Sinceramente es penosa la situación con estas personas y, asusta pensar así como dijo penúltimo párrafo que cuando nuestros familiares salen de nuestros hogares, tememos que no regresen nueva vez.

    Dios nos llene de fuerzas, los tiempos son difíciles.

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  • Betania Figueroa
    31 octubre 2020, 10:00 am

    En verdad en un tema muy doloroso y es como una sombra que nos puede arropar en cualquier momento. Gracias por tocarlo.

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