Escenarios electorales: ¿Qué nos deparan?

Por R. Reyes-Canario

Escenario uno: Si gana Abinader

Si Luis Abinader sale victorioso en las elecciones de este domingo 5 de julio, debe saber que la luna de miel será corta y la tolerancia cero respecto a la impunidad para la rampante corrupción de quienes abandonarán el poder.

No puede ignorar que la crisis estructural creada por el coronavirus demandará reformas económicas con medicinas de difícil ingestión, que sólo se aceptarían si cuenta con credibilidad y esta vendrá condicionada a la persecución y castigo a los corruptos, en procesos legales que impliquen la recuperación de lo robado.

Si Abinader entra en contubernio y se convierte en “perdonavidas” bajo el alegato de ausencia de pruebas, presunción de inocencia y la “defensa” del estado de derechos, le sobrevendrá un apocalipsis y no podrá gobernar con sosiego.

Estamos seguros que pruebas tendrá a borbotones el Ministerio Público que designe, pues quienes estarían saliendo del poder no guardaron la forma, dejaron huellas ampliamente documentadas que pueden llevar a poner en evidencia grandes esquemas de defraudación.

De hecho, conocemos de iniciativas legales privadas que se preparan contra funcionarios públicos que dañaron negocios, cometieron abusos, violaron la ley e hicieron diabluras inimaginables con las importaciones, hasta violando el DR Cafta para lucrarse.

En el plano del derecho internacional, Abinader tampoco no podrá resistirse como gobierno a dar curso a las solicitudes de extradición que vendrán para gente de poder. Si actúa con complacencia y permisividad tendrá presiones externas e internas y su gestión estará en una caldera de vapores abrasantes.

Los pillos gritarán “persecución política”, apelarán a los derechos humanos y buscarán refugio protector en los reductos del “bocinismo” y de “empresarios agradecidos” que quedarán, pero que serán barridos por una sociedad hastiada de tanta corrupción, clientelismo y nepotismo.

 

Escenario dos: Si gana el Penco

Como en nuestra débil democracia el diablo nunca duerme y las falencias institucionales permiten cualquier cosa, supongamos que las elecciones sean “ganadas” por Gonzalo Castillo (las comillas son adrede, porque todas las proyecciones sobre la base de mediciones serias indican que eso no ocurrirá en buena lid).

En ese caso, nadie en su sano juicio -incluyendo a los propios peledeístas- estará convencido de que se trataría de una victoria limpia, sin trampas ni triquiñuelas, ni exonerará de complicidad a una Junta Central Electoral caricaturesca, mediocre, genuflexa y dúctil.

El gobierno del Penco -la creación mercadológica mostrenca y la imposición del presidente Medina a su partido- será una calamidad desde antes de comenzar por la ilegitimidad, la impugnación y la oposición cerrada que tendrá de una porción importante de la sociedad que comprende muy bien cuál sería su misión.

Gonzalo -el hijo sin luces del barbero, con desconexiones psicolinguística y riquezas cuestionadas- será un dique, un muro de contención para que todos los delincuentes palaciegos desciendan las escalinatas cubiertos de impunidad y se sienten en sus casas a disfrutar el botín que se llevan.

Debido a su inaptitud, ineptitud e incapacidad de entender la lógica del Estado, de interpretar los signos de estos tiempos en términos económicos, sociales y geopolíticos, el Penco será un títere cuyos hilos serán tirados por Danilo Medina y sus conmilitones.

El país estaría siendo gobernado por una farsa, un meme, el engendro de un sistema corrompido, descompuesto, que impondrá más el pillaje y el latrocinio en las instituciones públicas, convertidas en feudos privados por quienes estén al frente, porque la psique del Penco está condicionada sólo para hacer dinero, sin escatimar métodos.

Y no solo seremos saqueados por una nueva pandilla, con una cepa de corrupción evolucionada; también sufriremos la vergüenza de ver a este esperpento conigtivo hablando por nosotros en los escenarios internacionales, respondiendo preguntas a periodistas que se convertirán en grandes tendencias de la burla y el escarnio.

No lo dudemos. Gobernando, el Penco no podrá seguir siendo un retrato callejero, una fotografía maquillada, de sonrisa fingida o un ente que se dirige al público en cápsulas grabadas. Tendrá que entrar a la cruda realidad donde mostrará en grande su esencia: ser la otra pandemia que azotará a los dominicanos.

 

 

 

 

 

2 comentarios

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2 Comentarios

  • Rafael Méndez Santana
    4 julio 2020, 8:18 pm

    Estimado Dr. Zapete, muchas gracias por su análisis sin desperdicio como siempre, definitivamente están planteando con claridad meridiana, los reales escenario que le espera a nuestra mancillado Pueblo, esperemos para salud de todos que tengamos nuevas autoridades y hagan lo que deben hacer…

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  • Juan Bautista
    5 julio 2020, 12:28 am

    Se te olvida lo más importante, tendrás que usar la reprensión, para poder contener el descontento, de la mayoría del pueblo.

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