Las elecciones: muchas opciones y pocas alternativas

Jeremías Brafett Jhonson jbrafet@gmail.com

Hemos sido convocados a votar este domingo 5 de julio. Sin embargo, nuestros pechos arden, y no de pasión por la patria, sino de incertidumbre.

No podemos negar que nos preocupa la situación del Covid-19, puesto que todavía sus garras están afiladas y entre nosotros.

Nos preocupa también, y quizás mucho más, el tener que elegir un menú de una carta que no nos ofrece nada que pueda garantizar la autenticidad y calidad de nuestra ya endeble democracia.

No hay propuestas confiables. Los candidatos a la Presidencia siguen con el mismo libro que usó Balaguer hacen años.

¿Cómo es posible que nos quieran hacer creer que un gobierno tendrá fuerza económica para aumentar las dádivas sociales? ¿Quién va a creer que Presidente alguno podrá garantizar transporte gratuito sin que esto gravite sobre los explotados contribuyentes?

Por otro lado, entre los que aspiran a ser legisladores hay muy pocos a los que se les puede atribuir iniciativas legislativas tendentes a mejorar el estado de cosas en esta media isla. Además, muchos de ellos son los mismos que ni siquiera hacen caso cuando, estando en plena sesión, el presidente llama al orden. Los mismos que han usado el Congreso como trampolín para éxitos personales.

No faltan tampoco los que ya están envueltos en fuertes escándalos de corrupción, por lo que deben al país serias explicaciones y claras respuestas a preguntas que nunca han querido o podido responder.

Están también los camaleones, quienes cada vez que ven que el partido al que pertenecen no les garantiza ganancia alguna, saltan al otro que les ofrece lo que andan buscando. Pero el partido que los recibe, que no se acostumbre mucho a ellos, porque en cuanto les hagan otra oferta, también se irán detrás de esta.

Frente a este panorama uno se siente tentado a decir que no salgamos a votar, pero como soy devoto de la sagrada democracia, solo puedo sugerir a mi país que vote con la conciencia bien activa y la mente mucho más palpitante que el corazón. Que el día que salga a votar, se llene el estómago, aunque sea de agua, no sea que el hambre le recuerde el candidato que siendo corrupto y falto de propuesta intentó comprar su voto con una funda de alimento.

Otras noticias

Deja un comentario

Su correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados con *

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com