El botín arrancado a las AFP

Por R. Reyes-Canario

El gobierno, astutamente, acaba de aprovechar que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) han estado contra la pared, ante la campaña que pide la devolución del 30% de los aportes de los trabajadores, para meter una puñalada trapera a esas entidades y llevarse un botín de RD$40,000 millones en un ambiente de tensión.

La secuencia de los hechos concretos remite al montaje de una trampa muy bien calculada para llegar al desenlace que se ha producido. Veamos:

1.- El PLD se declara oficialmente en contra de que  los trabajadores -una buena parte suspendidos por las empresas- reciban el 30% de las cotizaciones que han hecho para su retiro en el sistema de pensiones.

2.- El Gobernador del Banco Central suscribe un comunicado en el que pinta un apocalisis económico si se devuelven los fondos, una postura refrendada por otros voceros oficiales, incluyendo al Ministerio de Hacienda y a economistas de pago.

3.- El discurso del miedo: inflación, devaluación de la moneda por exceso de circulante, fue la proclama desde el olimpo bancentraliano, donde gobierna una sola deidad.

4.- El Superintendente de Pensiones, quien se mantuvo ausente como regulador, sin fijar posición sobre la campaña del 30%, sale a última hora, al echarse la paloma, con todo consumado, a decir que el retiro de 30% disminuiría entre 4% y 20% las pensiones cuando llegue el momento del retiro.

Mientras esto ocurría, a las AFP -dueñas de una mala fama sin parangón corporativo y de un odio popular y visceral por el exceso de sus ganancias- el gobierno le colocaba la pistola en la cabeza y las obligaba a ejecutar una compra de bonos de Hacienda.

¿De dónde salió el dinero? Del mismo Banco Central, que una semana antes nos arropaba con el discurso del miedo.  Ese dinero que el gobierno gastará en las operaciones populistas, clientelares y electoreras, aprovechando la emergencia, no es inflacionario.

Es una inyección de efectivo que, claramente, favorece al candidato presidencial oficialista, quien desarrolla una portentosa caravana de dádivas a nivel nacional sin que la Junta Central Electoral pida cuenta sobre el origen de sus fondos.

Pero, al parecer, esa forma de gastar no implica riesgo alguno, desde la perspectiva del Banco Central, ni de inflación ni de devaluación de la moneda. Es increíble la relativización de los procesos monetarios, que en este país están teñidos de politiquería barata.

Si en el gobierno existiese una mínima vocación por la transparencia, esa operación de Hacienda y las AFP debió ser explicada desde el Palacio Nacional en base a respuestas a las siguientes interrogantes:

-¿De dónde salieron los fondos?

-¿Por qué Hacienda los adquiere a una mayor tasa que la que pagaba el Banco Central?

-¿Fue una petición del Gobierno a las AFP o  una decisión voluntaria de estas entidades invertir en papeles de Hacienda?

-¿En qué se gastarán puntualmente esos recursos y qué rendición de cuentas habrá?

Aunque en la casa de gobierno cuentan con pericos siempre dispuestos a dar rueda de prensa insulsa, esta vez la consideraron innecesaria, pues era mejor escurrir el bulto y que la gente le cayera encima a unas AFP que no pueden tener peor imagen.

Es una actitud irresponsable y opaca porque en esa operación participan cuatro actores:

-La Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión.

-El Banco Central.

-El Ministerio de Hacienda.

-Las Administradoras de Fondos de Pensiones.

Todos libres de culpa, menos las últimas, que se llevan todos los cocotazos (merecidos, por cierto), mientras caemos en lo mismo: La crisis del COVID-19 será pagada ahora y en el futuro por los trabajadores, por los contribuyentes.

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