Mario Dávalos ¿Por qué baila el mono?

Por R. Reyes-Canario

Lo bueno del ejercicio de la comunicación en estos tiempos dominados por las tecnologías, es su facilidad para dejar plasmada la huella digital, a través de los motores de búsqueda en internet y hasta mediante la captura o screenshot de momentos clave, a veces testimonios elocuentes que desnudan.

Transparencia y coherencia son dos valores que cobran más vigencia que nunca, claro, en la gente que se respeta a sí misma, porque nada se puede hacer contra quien se tiene en poca estima.

El publicista Mario Dávalos se ha molestado porque una popular cuenta de Instagram evidenció que a su empresa Capital DBG se le benefició con un contrato por RD$7.0 millones, de parte de la Presidencia de la República, para asesoría de comunicación durante el estado de emergencia.

Paralelamente, la cuenta, que pertenece a  Somos Pueblo, reveló un “story” en el que Dávalos declaraba su apoyo al candidato presidencial del PLD, Gonzalo Castillo.

Con todo su derecho como ciudadano, el profesional de la publicidad ha puesto a circular un video en el que confirma su adhesión a Castillo y explica las razones por las que no apoyaría al contrincante del PRM, Luis Abinader.

Para Dávalos, que ha encontrado el apoyo de personajes públicos muy bien pagados en el Gobierno, del lado del PRM se ha desatado una cacería en su contra por adversar a Abinader y preferir a Castillo.

Todo esto pudiese quedarse en un chismecito de patio y netamente politiquero si no tuviésemos algunos antecedentes que presentan a Dávalos como una persona dúctil y cambiante en función de las coyunturas que le puedan beneficiar.

En los años 2013 y 2014, montó una campaña en twitter contra la minera Falcondo, endilgándole un ejercicio de soborno,  y hasta llegó a insinuar que el presidente Danilo Medina actuaba hipócritamente frente a la posible explotación de Loma Miranda.

Para 2016, con la llegada de “nuevos inversionistas” a Falcondo, Dávalos se granjea un contrato de relaciones públicas y se convierte en lobbista de la misma empresa que atacaba.

(Ver imagen de Dávalos acompañando al nuevo jefe de Falcondo en una visita de lobby a Susana Gautreau, a la sazón directora legal del Ministerio de Energía y Minas).

 Ni tonto ni perezoso, Dávalos quiso borrar el pasado. No sólo eliminó los tuits en los que atacaba a Falcondo, sino que lanzó al zafacón por completo el contenido de su cuenta en twitter, pero siempre quedan las huellas y alguien guardó las capturas de sus mensajes y de sus momentos. Aquí están hablando por sí solos.

¿Por qué tengo yo que creer que Mario Dávalos es diferente al de 2013, 2104 y 2016,  que sus motivos no son, ahora como antes, netamente monetarios y que lo mismo motiva la adhesión política que pregona con tanta convicción? Por la plata baila el mono.

 

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